El
trastorno bipolar no es parte de nuestra identidad, tan solo es un padecimiento
mental, no es un síntoma de debilidad, es una enfermedad del estado de
ánimo.
Si
bien la mayoría de la gente sabe o, mejor, cree saber- qué es una depresión,
existe aún hoy un profundo desconocimiento sobre el trastorno bipolar. Este
padecimiento denominado “psicosis maníaco depresiva- se explica por una
alteración de las áreas de nuestro cerebro, responsables de generar estabilidad
en nuestras emociones.
Un
individuo que sufre un trastorno bipolar ve como su estado de ánimo oscila a lo
largo de su vida, de forma brusca y sin razón aparente, entre la desesperación,
la falta de energía, la intensa tristeza, él desinterés absoluto por el entorno
y un exceso de sueño (que es lo que conocemos como depresión) así como otras
etapas caracterizadas por la hiperactividad, la irritabilidad, el exceso de
energía, pensamientos de grandiosidad, disminución de la necesidad de dormir y
por ejemplo- gastos económicos excesivos y sin sentido que la psiquiatría
denomina “manía” o “hipomanía” según su intensidad.
Algunas
de las más destacadas figuras en el arte como el caso de Van Gogh o
Pollock- Schumann o el bajista de jazz Charles Mingus, Herman Hesse, Virgina
Wolf, Víctor Hugo o el caso más celebre, Sir Winston Churchill (padecían un
trastorno bipolar), enfermedad que muy a menudo ha sido vinculada a la
genialidad. A pesar de ello, el trastorno bipolar es, según datos de la
Organización Mundial de la Salud, la sexta causa de discapacidad en el mundo.
Implica un importantísimo gasto sociosanitario, en forma de bajas laborales,
ingresos hospitalarios, consultas médicas (tanto ambulatorias como de urgencia)
y un fuerte consumo de fármacos, sin duda la estadística más alarmante es
la que nos dice que entre un 5% y un 20% de estos pacientes se suicidan, desde
luego un diagnostico temprano y un tratamiento vigilado por un especialista le
pueden dar al paciente bipolar un buen nivel de vida.
Existen diversos subtipos
de trastorno bipolar:
Trastorno
Bipolar 1:
episodios de manía o
mixtos, con síntomas severos, se presentan delirios y alucinaciones, el
diagnóstico no difiere mucho de la esquizofrenia.
Trastorno
Bipolar 2 : se
caracteriza por una etapa depresiva persistente y al menos un
episodio de hipomanía, las características de esta etapa están más vinculadas a
la depresión que a al euforia.
Ciclotimia: Se considera una variante menor del trastorno bipolar y
frecuentemente evoluciona hacia el tipo II o, con menor frecuencia, hacia el
tipo I, la ciclotimia se caracteriza por su curso crónico y la elevada
frecuencia de los episodios, estos pueden ser de intensidad leve, pero su
elevada frecuencia y los cambios de conducta que los acompañan acaban
comportando complicaciones psicosociales.
Nuestras
emociones, sentimientos y estados de ánimo no sólo dependen de factores
externos, sino también de mecanismos biológicos que controlan el cerebro, los
pacientes con trastorno bipolar desde el más grave hasta el más leve, llevando
un tratamiento farmacológico y el el apoyo familiar/social, podrán afrontar su
padecimiento.
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